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Violencia en las gradas

Últimamente no dejamos de escuchar, visionar o leer artículos sobre la violencia en los terrenos de juego de nuestros hijos, pero una violencia promovida ―la mayor parte de las veces― por los propios padres-familiares-amigos que están en las gradas y no por los niños que compiten. Estas innecesarias acciones, cada vez más presentes gracias a que en la actualidad es muy fácil grabar lo que sea en cualquier momento, normalmente se producen en los campos de fútbol, mucho más que en cualquier otro deporte. Así, nos percatamos que, en cada partido, los padres de estos niños se esmeran en dejar demasiado clara su opinión personal sobre todo lo que rodea a la afrenta: el árbitro no pita bien, el niño del otro equipo ha cometido una falta, eso no es penalti, o peor aún, les gritan órdenes a sus hijos desde las gradas.


Muchos padres no son conscientes de que sus hijos aprenden por imitación de lo que ven y si lo que ven es agresividad y violencia, eso es lo que harán. Los chavales, entonces, se educan desde la falta del respeto al contrario y al árbitro, en esa competitividad que exigen los padres y el "todo vale con tal de ganar". La línea de comportamiento de lo que está bien o mal es difusa y los excesos no siempre se sancionan. 


Las consecuencias, como señalan los profesionales que trabajan en el deporte, pueden ser nefastas para los propios niños. Depende de cada caso particular, pero estos aprendizajes se pueden convertir no sólo en un rechazo a la práctica deportiva, sino, lo que es peor, en efectos nocivos para la personalidad del niño.


¿Por qué se dan estas situaciones? Existe una cultura deportiva dentro de cada deporte. El fútbol es el deporte rey por la pasión que despierta. Cuando en las gradas de primera división se ve a los hinchas de cada equipo gritar, insultar, amenazar e incluso pelear por una falta mal pitada o interpretada como no sancionable, los niños aprenden. Cuando dos jugadores se enseñan las uñas o se enzarzan en una reyerta, los niños aprenden. Cuando un "espontáneo" salta de las gradas al campo para pegar o mostrar de cualquier otro modo su descontento, los niños aprenden. Éstas o similares situaciones fueron asimiladas e interiorizadas en su día por los padres que ahora actúan igual en el campo de fútbol de sus hijos. No es un fenómeno nuevo. Y ―como bien sabemos los psicólogos― cualquier acción que provoque un sentimiento potente, como en este caso sería la pasión, se aprende e interioriza con mucha más fuerza y, por ello, el niño terminará reaccionando de un modo similar ante situaciones parecidas. Así, el círculo se cierra y cada generación perpetúa un comportamiento a todas luces reprobable.


La paradoja es que, si preguntamos a padres, madres, entrenadores, árbitros, directivos de clubs, etc., si el deporte es educativo, la respuesta será que "por supuesto". Parece un tópico aceptar que el fútbol, y el deporte en general, es una práctica formativa que ayuda al desarrollo del jugador y a la formación de su carácter, una escuela de vida. Se acepta con mucha facilidad que en el deporte existen unos valores, aunque ya no queda tan claro la forma en cómo estos se transmiten. Evidentemente, el planteamiento de fondo es que sí, que el deporte puede ser un excelente medio educativo. Lo que ya no es tan habitual es tomar conciencia de en qué radica ese potencial. Por otro lado, al hablar de estos valores, damos casi siempre por supuesto que se trata de valores considerados como positivos, sin pensar que también existen otros de negativos.


La práctica de un deporte es educativa en tanto en cuanto así lo crean y lo pongan en práctica los diferentes adultos implicados en la actividad. Jugar en un equipo de fútbol, practicar patinaje artístico o un arte marcial puede aportar valores positivos, pero también negativos al generar frustración, agravios y emociones reprobables. En sí misma, la actividad no es la que se decanta hacia unos u otros; lo que sí es determinante es la forma en cómo quienes rodean al jugador o deportista afrontan la actividad. Un árbitro que transmita sus decisiones con dureza o desprecio, unos padres que le gritan o se enfrentan con otros padres, también transmite valores, aunque sean negativos y lleven a consecuencias indeseables.


Aceptar este rol, esta responsabilidad educativa, no es fácil. En el deporte infantil se "educa la tribu", todos los implicados deben asumir un papel que les compromete y que condiciona sus manifestaciones y reacciones. Los primeros son los padres y los entrenadores. Los padres y madres son los patrocinadores, se encargan de la logística, de los desplazamientos y asumen un calendario que marca la agenda familiar. Su rol es peculiar, son necesarios, pero llegado el momento deben quedar al margen; están involucrados emocionalmente y viven de cerca la temporada, aunque el entrenador les deja al margen de decisiones que a menudo no entienden, pero que han de aceptar.


Desde hace años, el papel de los padres y madres está siendo considerado como una faceta más en la intervención del psicólogo del deporte. En muchos clubs y federaciones deportivas no existe un espacio ni una línea de actuación pensada para ellos. Parece como si este colectivo debiera ser capaz de funcionar espontáneamente, asumiendo su día a día en paralelo a la actividad mucho más programada de sus hijos.


En general, un profesional de la Psicología del deporte ayuda a mejorar el rendimiento del jugador y del equipo, pero también proporciona directrices y pautas de funcionamiento para los entrenadores, los árbitros y para los padres y madres. Se trata de ganar su complicidad, de mediar e integrarles en la programación, alineando objetivos y estableciendo un papel para cada implicado. De estas iniciativas han surgido programas de intervención para padres de deportistas, modelos de contratos y acuerdos que les comprometen a la hora de asumir su papel respecto a los hijos, al entrenador y a los árbitros. Quizá esta vía de intervención no solucione todos los conflictos ni evite que se publiquen más noticias indeseables sobre violencia en el deporte infantil, pero allí donde se ha aplicado ha tenido efectos positivos rápidos y duraderos, por lo que la conclusión es evidente: debemos animar encarecidamente a todas las instituciones que trabajen el deporte con niños, especialmente al Consejo Superior de Deportes y la Real Federación Española de Fútbol, con sus correspondientes Federaciones Territoriales, y con la mediación de los psicólogos del deporte en primera línea, como puntal a partir del cual desarrollar un proyecto efectivo encaminado a solventar y erradicar o, por lo menos, mitigar visiblemente este acuciante problema.


Leopold Carreras Truñó/Jordi Renom Pinsach
fuente: infocop.es

"Salid ahí fuera y pasadlo bien, olvidaros del marcador"

Ante la pregunta: ¿Se deben exigir resultados en equipos de base? nos cuestionamos muchos planteamientos que algunos entrenadores emplean en sus equipos de formación.

Los grandes genios y las teorías clásicas en la psicología deportiva afirman que la competitividad y el buscar resultados puede ser un factor negativo. Pueden inducir al niño o la niña que se inicia en nuestro deporte a centrarse en demostrar que es mejor que los demás y a perder de vista el objetivo principal que no es otro que formarse. Primero como persona y en segundo plano como jugador de balonmano.

La competitividad bien gestionada puede ser una gran aliada a la hora de formar, ya que el competir con otros equipos de la misma edad hace que el futuro jugador de handball se ilusione: ¿cuando jugamos?, ¿contra quién?, ¿a qué hora?, ¿vamos a llevar camisetas?, ¿son de nuestra edad? ¿ puedo llevar el número…?. Son preguntas que los entrenadores de base siempre hemos tenido que responder antes de un partido a los niños y esto lo considero muy importante. La respuesta del entrenador debe ser clara,"No preocuparos, ya os informare. Ahora a trabajar para que cuando llegue el partido lo hagamos bien y disfrutemos mucho". Pero ojo a esta pregunta ¿Profe, que pasa si perdemos?, creo que la respuesta debe ser muy clara, "no pasará nada pues no habrá resultado".

Pero ganar y buscar un gran resultado, esa es la clave. Creo firmemente que una cosa es competir y otra ganar. Una cosa es formar niños competitivos, por ejemplo, quién no ha tenido ese clásico niño que quiere ganar siempre, en el patio del colegio jugando a los cromos con los compañeros. O inclusotermina el partido llorando porque ha perdido un partido contra un colegio rival, simplemente lo lleva en la sangre. A este niño hay que hacerle ver que por encima de ganar hay otros valores muchos más importantes como el trabajo en equipo, el esfuerzo, el respeto o la solidaridad.

Necesitamos niños y niñas competitivas, por supuesto que sí, pero hay que enseñarles que primero deben competir contra ellos mismos, deben correr más que antes, lanzar más fuerte o llegar más lejos con un pase. El niño tiene que sentir que cada día es mejor gracias a su esfuerzo. Necesitamos niños y niñas que compitan entre ellos para ver quién es mejor, de esta forma, el equipo cada vez tendrá mas calidad. Pero aquí es clave la gestión del entrenador, en la base, un buen técnico nunca compara jugadores y menos lo hace en público.

Siempre recuerdo en Elda a un entrenador que quedó campeón local con su colegio. Llevaba a unos hermanos gemelos alevines que medían 1'80 y parecían los padres de todos los demás. Porque fueron campeones, pues está claro, estos niños con esta altura y envergadura marcaban 20 goles por partido, eran imparables, pero, ¿y los otros compañeros?, ni tocaban el balón. Una vez hablando con él, le pregunté, ¿estás contento? y me contestó: "Por supuesto, somos campeones que eso era lo importante". -Y los demás niños, le dije "me dan igual, lo importante era ganar". Le daba igual la formación de sus jugadores, solo le valía ganar y lo hacía por el camino más corto y además, más fácil. Se buscaba resultados, error.

Cuántos partidos hemos visto en categorías cadetes que ya en el minuto 1 se le está haciendo una defensa mixta a un jugador y entonces el entrenador empieza a protestar airadamente un decisión arbitrar. Se buscan resultados, error. En conclusión, debemos formar niños y niñas competitivos pero con un trabajo a largo plazo para que cada temporada sean mejores – desde benjamines hasta el salto a elite – y que ganar un partido en las categorías de base sea porque se ha trabajando bien durante la semana y no porque haya jugado todo el partido con el mismo equipo titular y mi mejor jugador haya marcado 15 goles. El marcador final no es el fin del deporte de base. Lo importante, además de la formación, debe ser siempre la felicidad y el aportar valores al jugador. Por eso, la filosofía: "Salid ahí fuera y pasadlo bien, olvidaros del marcador", es la que mejor puede definir este artículo.


fuente: valonmano.com

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Psicología Deportiva, el Odio y la Ira – Ejemplificando en Pádel


El miedo y la ira son fantasmas que debemos tener en cuenta dentro dela psicología deportiva, ya que habitan dentro de nosotros y no los podemos tocar. Pero hay que tener presente que sólo existen si nosotros queremos. Aparecen como la supervivencia del ser humano, desencadenando una conducta que nos lleva a poder salvarnos de la situación que lo ha creado.Cada una de estas emociones tiene un lugar en el cerebro, que se activa para provocar una conducta. Si se activa de forma muy intensa o rápida puede llegar a bloquear los pensamientos, produciendo sudoración excesiva (debido a ello baja la temperatura corporal) y movimientos incontrolados e involuntarios (temblores).
Ejemplo:
A- Estamos en medio del mar y aparece un tiburón enorme…se acerca despacio, justo donde nosotros estamos. Miramos alrededor y no vemos ninguna barca, la orilla está muy lejos, pensamos que no nos da tiempo escaparnos, que nos devorará en pocos segundos.
Esta situación de peligro nos activa lo suficientemente rápido y de forma positiva para pensar con que recursos contamos para sobrevivir.
El tiburón se acerca y recordamos que hemos visto en una película que no debemos movernos, que si estamos quietos quizás pase de largo…ó que en el último momento aparezca una situación nueva que sea favorable para nosotros. Es el último intento de poder salvarnos y, aunque el miedo nos contrae los músculos, casi nos inmoviliza, el cerebro trabaja rápido para ver cuál debe ser nuestra conducta ante esa situación.
-¿Nos salvaremos de que nos trituren los dientes afilados de ese tiburón?
Puede que sí.
B- Si, por el contrario, nuestro miedo nos lleva a mover los brazos azarosamente, como las aspas de un molino o nos hundimos porque nos hemos quedado totalmente inmovilizados o mareados por el pánico…
¿Nos salvaremos en esta situación B?
Puede que sí, siempre hay oportunidades para salir ilesos o poco dañados del peligro, pero disminuye el porcentaje si nuestra mente nos pasa malas jugadas.

¿Cómo nos liberamos de las emociones destructivas?

Por ejemplo, como lo hacemos cuando estamos jugando un partido y nos hemos enojado con nuestro compañero de juego o nos da coraje volver a perder contra esos rivales que pensamos que son prepotentes o contra unos rivales realmente superiores a nuestro juego, con una velocidad de bola que nos somos capaces de devolver.
Como salir de la pista, con la barbilla hundida en el pecho, decirle a nuestros amigos, entrenadores y familiares que hemos perdido 0-6,0-6 y que nos digan que hemos jugado muy bien para el tiempo que llevamos y, encima, tenerles que dar la enhorabuena a los contrarios por habernos dejado en la miseria como jugadores.
¡Es todo tan humillante!-pensamos en ciertas ocasiones.
¡Tantos entrenamientos, tanto presumir que hago deporte, que tengo la mejor pala y las mejores zapatillas, que estoy en forma…!
El jugador A piensa:
"Esta situación es muy desagradable para mi, no volveré a competir, ni a jugar, guardaré toda mi ropa de deporte, siempre hay gente que juega mucho mejor que yo" o echa balones fuera y piensa…"tengo un compañero muy malo, por eso yo no pude jugar mejor"…"llovía mucho y la pista estaba mojada"…el público me desconcentró…".Este jugador no asume con humildad la situación.
Las condiciones extremas se dan para los cuatro rivales, la elección del compañero con el que vas a jugar también. La falta de humildad lleva a una situación de ira excesiva y las emociones se alteran, en este caso, produciendo un malestar general y una huída de lo que produce ese malestar.
Pero su "Inteligencia Emocional", de la que habla Daniel Goleman aparece para salvarle…desde su interior…sacando a flote lo mejor de un buen deportista. Y cambia sus pensamientos anteriores por estos nuevos, para no hundirse, ni huir…para ser valiente y enfrentarse con los peligros, para ser un buen naufrago y seguramente llegará a ser un futuro campeón.
Pensará…"quiero llegar a jugar como mis rivales, entrenar mucho y aprender la técnica y estrategia adecuadas…conocerme como jugador y si soy rápido en la red, intentaré sacarle partido a mi golpe…quiero que mi compañero esté a gusto conmigo y yo con él para que podamos hacer que nuestro juego sea el mejor…si llueve aprenderé como debo jugar ese día con las bolas mojadas…intentaré ganar partido a partido y si no lo consigo ,aprenderé de cada uno de ellos…saldré de la pista satisfecho y con la cabeza muy alta porque lo habré intentado con todos los recursos con los que cuento. Ningún campeón del mundo ganó su primer partido…ni el segundo…peldaño a peldaño se sube una montaña…si quiero llegar a la cima debo intentarlo una y otra vez, siempre con mi mejor arma…y…ser feliz en el intento".
El jugador B, sucumbió en el intento. Vivió la situación de "perder "su primer partido como un fracaso rotundo en su vida, abandonó el deporte…y, como todas las conductas del ser humano se repiten si no se trabajan…abandonó cada situación de la vida que le pareció difícil o lejana. Se hundió…

¿Qué pasa con el enfado?

Cuando se le observa directamente pierde toda su fuerza. Por eso, cuando le contamos a alguien por qué nos hemos enfadado, de momento el enfado se libera. Dejamos de darle la importancia excesiva y el lugar íntimo y oscuro que le habíamos dado. Incluso nos llegamos a reír de la misma situación que nos provocó un exceso de ira, en los que no vimos las consecuencias de la misma.
Antes de tener un arranque de ira descontrolado es mejor detenernos a pensar que consecuencias negativas pueden tener para nosotros o para los demás e intentar ver de manera objetiva la situación.
El pensamiento nos lleva a la emoción y la emoción a la conducta.
No nos aferremos a pensamientos destructivos que desencadenen una serie de conductas que limitan nuestra vida, nuestro deporte, nuestra forma de competir y luchar por unos objetivos.
Veamos lo positivo de las cosas, nos ayudará a ser más felices, a divertirnos y quién se divierte no abandona.
Quién se divierte en un entrenamiento, jamás dejará de entrenar y quién se divierte en una competición jamás dejará de competir.
Intentemos disfrutar, siempre con el deporte, en los entrenamientos y en la competición.

Fdo.: Ángeles Oliveres Ribas. Psicóloga Deportiva. Encontrado en PadelStar

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Los psicólogos están cada vez más presentes en el deporte de competición porque aumentan el rendimiento y la salud


Se trata de un trabajo para el que se necesita una especialización que se obtiene mediante la realización de un máster
EUROPA PRESS. 
Los psicólogos del deporte tienen cada vez más implantación en el deporte de competición y presencia entre los equipos técnicos de muchos clubes porque su trabajo permite mejorar la salud y el rendimiento de un deportista entrenando y potenciando aspectos psicológicos como la concentración, la motivación, la autoconfianza y el control de tensión.
Así lo ha hecho saber a Europa Press el profesor de Psicología del Deporte de la Universidad de Murcia (UMU), director de la Unidad de Psicología del Deporte de esta institución docente, y responsable del Área de Actividad Física y Deportes del Colegio Oficial de Psicólogos de la Región de Murcia, Francisco J. Ortín.
El profesor aclara que hay muchos más psicólogos del deporte trabajando y en muchas más entidades de lo que realmente se conoce, porque su trabajo todavía se realiza entre bastidores. Además, estos profesionales mantienen la confidencialidad y no dicen con quienes trabajan, a no ser que los deportistas den su visto bueno.
Por tanto, su trabajo no es de primera línea, pero Ortín explica que "muchos clubes y muchas entidades deportivas tienen en su estructura el trabajo de un psicólogo del deporte". En muchas ocasiones, estos profesionales trabajan con las bases del club y, otras veces, con el primer equipo.
Entre otras cosas, el psicólogo del deporte puede trabajar como parte del equipo técnico de los equipos, clubes o federaciones, o como asesores externos, llevando a cabo una labor más puntual. También pueden llevar a cabo un entrenamiento psicológico a deportistas de manera individual.
El psicólogo del deporte lleva a cabo su trabajo en un despacho, con la realización de una evaluación y con sesiones de trabajo, y en el espacio habitual de los deportistas mediante la observación de entrenamiento y competición.
Ortín recuerda, por ejemplo, que muchos clubes de fútbol han contado en su estructuras con psicólogos, como el Sevilla C.F., el Real Madrid, el Barcelona, la escuela de Lezama del Athletic Club de Bilbao, que es una de las más prestigiosas, y las bases del Atlético de Madrid.
Los psicólogos del deporte también trabajan con aficionados y deportistas 'amateurs', porque la actividad física está muy insertada ahora en la sociedad, y hay gente que realiza actividad física de forma regulada y le viene bien tener esa actividad "bien planificada, tener unos objetivos adecuados y manejar sus expectativas".
Trabajo con los deportistas
A diferencia de otras especialidades, el psicólogo del deporte "no se ocupa especialmente de aspectos clínicos, sino que es un técnico más al servicio del deportista que busca potenciar los aspectos psicológicos que influyen en el rendimiento del deportista o en su salud en cuanto a la actividad física".
Por ejemplo, el psicólogo del deporte puede trabajar la confianza del deportista, el control de las situaciones más tensas en competición, el que tenga una mejor comunicación con compañeros y con el entrenador, entre otras cosas". Son aspectos, matiza Ortín, que hacen potenciar el rendimiento.
Ortín defiende que, para alcanzar un rendimiento óptimo, es necesario un funcionamiento psicológico adecuado, lo que se consigue con una motivación eficaz, una autoconfianza sólida, una atención bien utilizada, un control de las situaciones estresantes, y unos objetivos bien establecidos.
Asimismo, el psicólogo del deporte puede fomentar unas expectativas ajustadas, una buena relación entre los miembros de un equipo, una buena conexión entre los objetivos individuales y colectivos, y el entendimiento entre padres y madres con los deportistas más jóvenes.
El director de la Unidad de Psicología del Deporte de la UMU remarca que se trata de un trabajo científico y no existen "recetas mágicas ni consejos de solución rápida, sino que es un trabajo sistemático, riguroso y estructurado". Es decir, el profesional "hace una evaluación de los aspectos psicológicos y después entrena los aspectos que se puedan potenciar".
En este sentido, afirma que hay una serie de estrategias específicas "perfectamente contrastadas a nivel científico y que el deportista puede empezar a practicar y a poner en marcha".
Orígenes de la psicología del deporte
En España, el punto de inflexión en el origen de la psicología del deporte son los juego Olímpicos de Barcelona 92 aunque se puede tomar como referencia el I Congreso Nacional de Psicología de la Actividad Física y el Deporte en 1983. De hecho, ya se han celebrado 13 ediciones de este congreso, dos en Murcia, en 1999 y 2012.
En Murcia, el origen del psicólogo del deporte surge aproximadamente desde 1993. Por aquella época se creó la Sociedad Murciana de Psicología de la Actividad Física y el Deporte. Desde entonces la Psicología del Deporte está presente en la Región de manera continuada y sólida tanto en investigación como en el terreno aplicado.
En Murcia, la Facultad de Psicología cuenta con cinco profesores con perfil específico de Deporte, lo que es "algo inédito" para un área tan pequeña.
Estos cinco profesionales componen el grupo de investigación en Psicología del Deporte, que está consolidado, por lo que se puede decir que Murcia "es una de las comunidades que cuenta con un grupo de trabajo más estable".
Este grupo de profesores está formando a un grupo amplio de jóvenes que se están formando en másteres y que están también empezando a sumarse a las labores de investigación, por lo que insiste en que Murcia "es una de las regiones donde el trabajo científico y aplicado es de los más consolidados".
Desde el año 2000, este grupo de la UMU ha hecho muchas colaboraciones con el Gobierno regional, y el Colegio de Psicólogos cuenta con un área de trabajo específico en Actividad Física y Deporte. De hecho, precisa que ha una División Nacional dentro del Consejo Nacional de Colegios de Psicólogos, y Ortín forma parte de la Coordinadora de dicha división.
Qué hace un psicólogo del deporte
El psicólogo del deporte tiene una formación específica que se logra mediante la realización de un Máster, según remarca este profesor de psicología.
Entre sus labores se encuentra la optimización de las variables psicológicas que influyen en el rendimiento del deportista y de los equipos deportivos, tales como la concentración; el control de estrés; la motivación; la autoconfianza; la cohesión; la ansiedad; y el asesoramiento para la realización de una actividad física saludable.
Asimismo, llevan a cabo la formación y asesoramiento a entrenadores, fomentando en ellos habilidades psicológicas para el trabajo con los deportistas y potenciando su propio rendimiento psicológico. De todas formas, Ortín advierte que el entrenador nunca podrá tener la capacitación de un psicólogo deportivo, y es un error frecuente que se haga cargo de parcelas para las que no tiene competencias.
El psicólogo del deporte también se hace cargo del Asesoramiento a padres y madres de deportistas, enseñándoles el manejo de la presión, cómo llevar a cabo una motivación eficiente, e instruyéndoles en una correcta comunicación con los hijos.
Además, el psicólogo del deporte también se hace cargo del asesoramiento a otros profesionales del entorno del deporte, como árbitros, directivos y preparadores físicos, entre otros.
fuente: 20minutos.es
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Psicólogos del deporte constatan que el optimismo mejora la salud pero alertan sobre gurús que lo plantean erróneamente


El grupo de investigación en Psicología del Deporte de la Universidad de Murcia (UMU) ha constatado que cualquier persona puede "entrenar" su optimismo, lo que tiene repercusiones positivas en la salud del sujeto y en su rendimiento deportivo, aunque advierte sobre los "gurús" que están vendiendo el optimismo como una especie de "ensoñación" en la que el sujeto piensa que todo le va a salir bien.
EUROPA PRESS. 16.03.2013
El grupo de investigación en Psicología del Deporte de la Universidad de Murcia (UMU) ha constatado que cualquier persona puede "entrenar" su optimismo, lo que tiene repercusiones positivas en la salud del sujeto y en su rendimiento deportivo, aunque advierte sobre los "gurús" que están vendiendo el optimismo como una especie de "ensoñación" en la que el sujeto piensa que todo le va a salir bien.
Esta es una de las conclusiones de la investigación sobre psicología positiva aplicada al deporte que desarrolla este grupo, según ha hecho saber a Europa Press el profesor de Psicología del Deporte de la Universidad de Murcia, director de la Unidad de Psicología del Deporte de esta institución docente, y responsable del Área de Actividad Física y Deportes del Colegio Oficial de Psicólogos de la Región de Murcia, Francisco J. Ortín.
La psicología positiva aplicada al deporte está centrada en potenciar recursos que ya tiene el sujeto, en vez de en cubrir sus déficits. Por ejemplo, se trata de potenciar aspectos como el optimismo y la fuerza de las emociones positivas.
Ortín es el investigador principal de este proyecto centrado en el estudio de la psicología positiva aplicada al deporte y, sobre todo, en la relación del optimismo y la salud.
En este sentido, el director de la Unidad de Psicología del Deporte aclara que el perfil optimista no es el de una persona soñadora que piensa que todo le va a ir bien, sino el de un individuo que es optimista de forma "inteligente y equilibrada".
Ortín puntualiza que la persona optimista "calcula las consecuencias de aquello que hace, conoce sus recursos y, aunque también sufre varapalos, los gestiona bien y sale hacia adelante. Es decir, son personas que "no se paralizan ante las situaciones complicadas".
El investigador de la UMU destaca que este perfil optimista "es más saludable y ayuda al deportista a gestionar mejor situaciones complicadas como la frustración ante una derrota o la gestión del estrés". Y es que las personas optimistas "tienen más recursos y toman las situaciones de estrés más como un reto, en vez de como una amenaza".
El optimismo, matiza Ortín, forma parte de la personalidad. Por lo tanto, admite que cambiar a una persona que es pesimista "no se puede hacer de forma radical", pero explica que cualquier persona puede aprender estrategias para controlar su propio optimismo. Al final, esto ayuda al deportista a tener una "mayor percepción de control sobre lo que hace y, por lo tanto, permite tener unas perspectivas más tranquilas de aquello que hace".
El profesor de Psicología explica que hay una parte del optimismo que depende de la personalidad, pero hay otra parte que, según confirman las investigaciones, "se puede entrenar". De hecho, los investigadores se encargan de medir este optimismo, de analizarlo y de estudiarlo de forma descriptiva para relacionarlo con otros aspectos.
De todas formas, advierte que hay muchos "gurús" que están vendiendo el optimismo como una especie de "ensoñación" en la que el sujeto piensa que todo le va a salir bien. Ortín insiste en que el optimismo no es esto.
El investigador asegura que todo el mundo puede desarrollar esta psicología positiva y aprender estrategias que favorezcan la percepción de las consecuencias de lo que hace, lo que es "tremendamente importante en cualquier contexto".
En la medida en que uno se conozca mejor y conozca sus recursos y se centre en potenciarlos, puede ajustar sus virtudes a unos objetivos adecuados, teniendo más control sobre la situación. Además, si la persona piensa que lo que va a hacer tiene consecuencias favorables, muchas veces "camina hacia esas metas".
Ortín reconoce que el resultado en el deporte depende de muchas variables, no sólo de una, y es preciso estudiar cada caso, pero afirma que está claro que "el optimismo es salud" y, a la larga, su efecto de una manera sostenida tiene efectos en el rendimiento deportivo.
fuente: 20minutos
Jaume Guinot - Psicoleg col·legiat 17674
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Psicología del deporte- El efecto pigmalión

Detrás del éxito o el fracaso de un deportista siempre encontramos una mente pensante. Influida por lo percibido, por las experiencias, por el contexto y, sobre todo, por sus propias expectativas, las cuales marcarán en gran medida su destino. El tener a tu yo interno como un rival o como un aliado se presenta vital a la hora de afrontar retos de gran magnitud. El miedo y la confianza se tornan vitales.

Psicología aplicada al deporte (I): el efecto pigmalión
Jordan anota el tiro ganador en las finales de 1998 / Foto: Sports Illustrated.
Todo sucedió un 14 de junio de 1998. Los Utah Jazz, uno arriba en el marcador, tenían la posesión a falta de 22 segundos para el final del encuentro, y de 10 para el final de la posesión. La victoria se antojaba vital para igualar a tres la final, que lideraba Chicago Bulls por 3-2. Karl Malone recibe el balón en la pintura, consciente de la importancia de encestar para seguir con el control del partido. Sin tiempo a reaccionar, veía cómo un enorme Michael Jordan le robaba el balón. El número 23 de los Bulls se paró a pensar durante escasas milésimas. Y se dio cuenta de que era el mejor, de que nadie podía pararle. A falta de 20 segundos para el final del partido, había un hombre sobre la pista que ya sabía el desenlace del encuentro, y de las finales. Ese número 23 ya había conseguido su anillo, aunque aún nadie lo supiese. Tras esas milésimas, Jordan se impulsó con su pierna derecha y comenzó el trote definitivo. Su actitud cruzando el campo mientras acariciaba una y otra vez el balón ya hacía sospechar algo. Su confianza no tenía límites. Una seguridad en sí mismo que conseguía lo imposible: asustar al miedo.
Los pensamientos pesimistas se mantenían, siguiendo la doctrina de Freud, en el inconsciente más profundo. Ni el mejor psicoanálisis lograría reflotar el miedo en aquel instante. Llegó a la línea de tres y se paró a pensar, a disfrutar. El fin ya estaba decidido, ahora tocaba elegir el medio. Le hubiese dado igual tirar desde el perímetro, desde la línea de libres o bajo la canasta, esa pelota acabaría tocando la red, por dentro. Él saltó, sus manos empujaron el balón y su confianza hizo el resto. Michael Jordan guardaba la pose de su tiro durante un segundo, consciente de que era una imagen para la historia. ¿Hubiera conseguido lo mismo sin tanta confianza?, ¿sin creerse el mejor? 
No cabe olvidar que estamos ante uno de los mejores, si no el mejor, jugador de baloncesto de la historia. ¿Resta esto importancia a la psicología, otorgando más peso a la mera ejecución física? Para nada. El jugador, o el deportista en general, no puede ser dividido en sus partes. El deportista, como persona, es un todo. Sus vivencias, su ambiente, sus pensamientos, sus sensaciones, y también su físico. Si bien cabe señalar que, al igual que el estado físico de un corredor de maratón influye en su marca, también lo hace su estado psicológico, adoptemos una visión biológica, o cualquier otra. 
Es imposible llegar, desde la psicología, a un nivel de precisión similar al que se llega en la medicina, capaz de decidir si un esguince permite a un deportista participar o no en la competición. Como ciencia joven que es, la psicología es incapaz aún de determinar si un problema psicológico imposibilita o no a un deportista, salvo que sea de especial evidencia. En cambio, sí nos permite saber que determinadas emociones, motivaciones y, en definitiva, percepciones internas, son capaces de influir de manera significativa en el rendimiento. No solo es aplicable a deportistas de élite, sino que es algo evidente en la vida cotidiana. 
El efecto pigmalión en el deporte
El caso de Michael Jordan tan solo es uno de los muchos ejemplos que se pueden encontrar día a día en el deporte, y en la vida real. El sentirse capaz para realizar una tarea incrementa las probabilidades de que se realice esta de forma satisfactoria. El efecto pigmalión se trata de un fenómeno psicológico por el cual la creencia de poder llevar a cabo una determinada tarea hace que la probabilidad de completarla con éxito aumente. De tal manera que si un equipo se muestra convencido de no poder ganar a otro, se aumentan las probabilidades de que esto ocurra. Trasladándolo al terreno futbolístico, encontramos un gran ejemplo en los penaltis, donde las expectativas del jugador a la hora de tirarlo son cruciales, y en varios equipos el tirador encargado de ejecutar la pena máxima es, simplemente, el que más confianza tenga en ese momento. Obviamente, el creerse capaz de marcar el penalti no asegura que esto se vaya a cumplir, "tan solo" aumenta la probabilidad de que ocurra. 
Es un fenómeno directamente unido a la confianza y la ansiedad. Ambos estados psicológicos son, en el caso del deporte, los precursores del efecto pigmalión, que se puede presentar en su forma positiva o negativa. Un jugador con confianza conllevará que se note más capaz de lograr las metas, y se genere así el efecto, en este caso positivo, tal y como ocurrió en esa final de 1998. En cambio, un estado de ansiedad generará dudas en el deportista, invadiéndole así una sensación de pesimismo y miedo al fracaso que, en muchas ocasiones, provocará el citado fracaso. La dificultad radica en ser capaz de cambiar el estado psicológico, lo cual está al alcance de muy pocas personas. 
El efecto pigmalión se suele encontrar unido a otro fenómeno similar: la profecía autocumplida o autorrealizada. Una serie de predicciones internas que son en sí causantes de que se conviertan en realidad. Ambos fenómenos pueden combinarse en las diversas fases de competición del deportista, siendo difícil distinguirlos al ser sus características tan paralelas. Se trate de efecto pigmalión o profecía autocumplida, parece clave el trasladar al deportista la sensación de poder conseguir sus metas. No significando esto que se vayan a lograr, aunque es seguro que las probabilidades aumentarán significativamente, de ahí la importancia de sentirse el mejor, de tener seguridad en sí mismo, esto es, la confianza. Por otro lado, encontramos en estos dos fenómenos una explicación a por qué la ansiedad o las dudas en el deportista tienen un efecto negativo en su rendimiento, generando unas expectativas que el propio jugador, inconscientemente, convertirá en realidad.
Lo que está claro es que aquella noche Jordan se sentía por encima del resto. Se sentía seguro, sabía que lo iba a conseguir y lo demostraba en su lenguaje no verbal. ¿El resultado? El balón acabó entrando, y aquella noche Chicago se proclamó campeón. Casualidad o no, la profecía acabó por cumplirse. 

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Psicología del Deporte: Acerca de triunfos y derrotas

En su columna de esta semana, la Licenciada Julia Alvarez Iguña, le da un enfoque psicológico a la manera de encarar las distintas situaciones antevictorias y caídas

Toda competencia puede ser tomada como una adversidad o una amenaza, todo dependerá desde el lugar donde me pienso, de cuál es la imagen que tengo de mí mismo y del objetivo de mi juego.

Ante resultados adversos muchas veces el jugador se pregunta: ¿Qué estoy haciendo acá?, sin darse cuenta como ese pensamiento interviene en sumotivación y estado de ánimo. En esos terribles momentos es cuando se necesita hacer un cambio de foco, y recordar que está ahí no por la recompensa que va a recibir, sino por la gratificación del esfuerzo. En el deporte no se puede estar siempre con una "orientación hacia el producto" en lugar de una "orientación hacia el proceso".

El deporte, como la vida, es un proyecto a largo plazo lleno de subidas y bajadas. Un jugador de golf siempre me solía decir que es como la montaña rusa, a veces estás arriba y a veces abajo, pero lo importante es que la rueda no deje de girar. El deportista suele ser muy crítico consigo mismo y no se perdona nada, pero el espacio de esperanza y paciencia debe prevalecer sabiendo que esas son las pruebas que nos pone el deporte: o seguís las reglas, o abandonás si no sos lo suficientemente fuerte para afrontarlas.

Perder siempre genera una presión terrible. Cuando se perdió ya no hay nada más que hacer. Muchas veces no se pierde por la habilidad. Recuerdo a Manu Ginobiliante una derrota con su equipo decir: "Nosotros perdimos, pero perdimos por algo: la agresividad". Cuantas veces el resultado adverso se da por esa trompada fuera de lugar, por la discusión con el referee, por la tarjeta roja de un jugador, por la descarga de agresión injustificada, etc.

¿Quién no ha perdido? Hasta en la vida misma, uno pierde cosas todos los días. Algunos se dejan vencer, tomando el camino más fácil, otros miran para otro lado o ponen el problema afuera. Pero hay otros que llegan midiéndose con el problema. Gracias a las derrotas nos superamos ya que competir por nuevos objetivos es lo que nos pone a prueba y nos da una identidad diferente como personas. Estamos hablando de ideales, de las pequeñas metas, de las pequeñas cosas, de esasanticipadas representaciones que marcan un camino. Una persona logra triunfar según su propia definición de éxito.

Aprender a superar los malos momentos Getty Images
El sentimiento de perder, de fracaso, de derrota es subjetivo donde cada jugador le otorga una diferente interpretación. Cuando se ha perdido a alguien importante en la vida, o cuando se ha perdido un sueño, es natural que pasemos por un período emocionalmente conflictivo. Perder es una oportunidad para crecer. Los grandes no se quedan en el fracaso sino que aprenden de sus errores, sabiendo que son esas mismas circunstancias las que los acercan a nuevas metas, a ser cada día un poco mejor. Afrontar una adversidad no está relacionado solo con el resultado, sino con los esfuerzos para enfrentar el problema.Los fracasos y las derrotas muchas veces nos hacen olvidar de todos los éxitos acumulados. Es lo que puede pasar a un jugador famoso que en un partido definitorio erra su ejecución, por ejemplo, el caso de Carlitos Tevez que erró el penal en la Copa América. Cuando el jugador tiene su "ego" bien puesto y sabe quién es, seguramente recordará esa jugada con tristeza y la lamentará por unos días, pero a un grande lo sostiene los éxitos obtenidos, ya que para eso se trabaja con esfuerzo. No se juega para acordarse solamente de lo malo.
 

Al decidir tomar un deporte como un desafío, ya se están reconociendo como personas, como jugadores. El deportista ama su deporte y esa es la energía que loempuja a mejorar. Uno no juega porque se lo han impuesto, o porque busca formas de ser admirado, o porque espera ganar muchos torneos. En todos estos casos esimposible llegar porque la motivación no será lo suficientemente fuerte para soportar la presión.
Una manera de desequilibrar al adversario es demostrando que uno se sienteseguro, mas allá de quien tiene enfrente. Eso es tener control sobe sí mismo. Percibir el estado del contrincante, eso es inteligencia. La presión hay que ejercerla sobre el otro, sobre los puntos débiles del rival. Si en una competencia la presión la ponemos en nosotros mismos, no pensemos mucho en ganar ya que estamos endesventaja. El jugador presiona al otro y no se deja presionar por lo que interpreta del "otro" o de la situación.

Si uno mira hacia atrás en el pasado y todo es negativo, nos quedamos atrapados allí. Lo bueno del pasado es que está detrás de nosotros. Y tu pasado, ¿Dónde está?

Lic. Julia Alvarez Iguña
Psicología aplicada al Alto Rendimiento
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Conocer el perfil psicológico de cada buceador facilita la practica del buceo

La investigación titulada "Aptitud psicológica para el buceo: modelo causal en ámbito militar" destaca la importancia de las diferencias individuales en inteligencia y personalidad para afrontar los factores de estrés que aparecen en buceo

Conocer el perfil psicológico de cada buceador facilita la practica del buceo
En el 225º aniversario de las Escuelas de Buzos se presenta la primera tesis española sobre Psicología aplicada al buceo. Su autor, Joaquín Colodro, ha redactado un artículo para los usuari@s deBajoelagua.com, revelándonos los principales resultados de su estudio que pueden ser útiles para todos los que practicamos el buceo.

El objetivo de la investigación ha sido fundamentarempíricamente la evaluación de la aptitud psicológica del buceador profesional, analizando sus implicaciones teóricas y prácticas, como la comprensión de relaciones entre las diferencias individuales y la adaptación humana en un medio raramente estudiado y la contribución a la seguridad en actividades de buceo.

Los buceadores en ocasiones reaccionan de forma distinta ante idénticas situaciones de inmersión,debido a características personales como nivel de formación, grado de experiencia, actitudes personales ante el riesgo o rasgos disposicionales. Por ello, conocer estos rasgos psicológicos pueden ser importante en una actividad que exige resolver problemas e incidencias frecuentes, dominar técnicas específicas de trabajo, afrontar situaciones de estrés, aplicar el autocontrol, manejar la ansiedad o actuar responsablemente en un medio no natural.

La investigación titulada "Aptitud psicológica para el buceo: modelo causal en ámbito militar" destaca la importancia de las diferencias individuales en inteligencia y personalidad para afrontar los factores de estrés que aparecen en buceo, al comprobar en una muestra de más de 600 buceadores militares la existencia de un perfil psicológico que facilita la adaptación subacuática y favorece el rendimiento en un medio extremo, como el característico del buceo profesional.

En efecto, los buceadores muestran un perfil específico respecto a la población española y se diferencian en variables intelectuales y de personalidad en función del nivel de adaptación y rendimiento que obtienen en el medio subacuático. En términos generales, los que consiguen la adaptación a las demandas de este entorno y rendimiento más productivo bajo el agua tienden a presentar mayor puntuación en capacidad intelectual, estabilidad emocional, autocontrol, seguridad y ansiedad facilitadora, además de menor nivel de sensibilidad emocional y tensión o ansiedad potencial. 

Empleando modelos estadísticos de regresión y de ecuaciones estructurales, se ha comprobado que los buceadores que han realizado cursos básicos en el Centro de Buceo de la Armada durante la última década se caracterizan por dos grandes dimensiones psicológicas, madurez emocional y adaptabilidad ante la ansiedad, que sirven para predecir el grado de vulnerabilidad ante la exposición al estrés y la posibilidad de superar las dificultades que aparecen durante una inmersión.

También se ha verificado la utilidad de las pruebas psicométricas para evaluar la aptitud psicológica para el buceo. La evaluación psicológica, diferenciada del examen médico y de las pruebas físicas para el buceo, contribuye a la orientación, formación y seguridad de los buceadores, al poder identificar a quienes tienen mayor probabilidad de adaptación y a los que pueden ser vulnerables a las demandas del medio subacuático, como complemento a la detección de contraindicaciones psicopatológicas.  

Superando el pesimismo sobre la capacidad predictiva de los rasgos disposicionales y de los tests psicológicos, los resultados aportan fundamento científico a un procedimiento empírico para evaluar la aptitud psicológica, que puede ser útil para aplicar la normativa española sobre aptitud para el buceo profesional desarrollada por las Comunidades Autónomas.

Se puede acceder al texto completo pinchando aquí.
fuente: bajoelagua
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Los psicólogos deportivos creen que una justa disciplina es necesaria para el éxito en el deporte

  • Aunque "no todo vale por un oro" afirman que un entrenador debe ser estricto
  • Rechazan los métodos dictatoriales sin que el ténico sea amigo de sus pupilos
  • "La pasión motiva más que la humillación" afirman tras la polémica de la 'sincro'
  • La comunicación, clave para que no se repita otro caso como el de Tarrés
El equipo español de natación sincronizada practica el ejercicio antes de la prueba de rutina técnica de natación sincronizada.

El equipo español de natación sincronizada practica el ejerprueba de rutina técnica de natación sincronizada en los Juegos de Londres.EFE


"No todo vale para conseguir un oro". Esta afirmación es de Fernando Carpena, presidente de la Real Federación Española de Natación (RFEN), pero la idea, el hecho de que no se puede pagar cualquier precio por el éxito deportivo es compartida por varios psicólogos y expertos deportivos que han analizado lapolémica suscitada en torno a Anna Tarrés, la exseleccionadora nacional de natación sincronizada.
"No se puede confundir la exigencia con la indignidad. Hay que saber ganar y hacerlo correctamente, porque no todo vale. La humildad, la lucha, la superación, el equipo… esos son los valores que hacen grande al deporte y a ellos son a los que hay que apelar cuando se quiere triunfar en esta materia", afirma Juan Carlos Cubeiro, socio Director de Ideo y presidente de honor de la AECOP (Asociación Española de Coaching).
Hay que saber motivar. Con un grito solo asustamos a la persona
Sin entrar a valorar las supuestas malas prácticas de Tarrés, denunciadas por 15 exnadadoras, Cubeiro señala que elmétodo dictatorial no es el más favorable para sacar el máximo rendimiento "ni en este, ni en ningún otro deporte".
"Existe la falsa creencia de que porque me griten voy a sacar fuerzas de flaqueza y eso no es así. Una persona saca lo máximo de sí mismo cuando quiere superar un reto y está correctamente motivada para ello y con un grito solo conseguimos asustarla", añade.
En la misma línea, la psicóloga deportiva Patricia Ramírez, afirma que el "deportista que se siente seguro, tranquilo; genera más confianza y es más productivo a largo plazo".
El deportista que se siente seguro es más productivo
Ramírez, que ha sido psicóloga del Real Betis y que acaba de escribir el libro Entrénate para la vida, considera que "por encima del éxito debe estar la persona y por eso hay que cuidar su salud mental" algo que no ocurre cuando "a la gente se le machaca con el único fin de lograr una medalla".
"Por ello no creo en el método de trabajo basado en el autoritarismo. Es mejor tener a alguien empático, que te apoya y te aporta seguridad", agrega.

"La pasión motiva más que la humillación"

Además, como señala Cubeiro, el utilizar "métodos humillantes" no está justificado ni siquiera para estar entre las mejores potencias mundiales. 

"China y Rusia, por ejemplo, destacan en 'sincro' y gimnasia pero utilizan métodos humillantes, machacando psicológicamente a sus deportistas. Esto, aunque dé resultado en forma de medallas, no significa que lo hagamos nosotros", explica.
"La pasión es más motivante que el miedo y la humillación", añade este reconocidocoach.
En la misma línea, la doctora Ramírez insiste en que la mejor vía para triunfar en el deporte es "tener un entrenador que tenga experiencia y conozca la técnica; un preparador físico que sepa prepararnos para aguantar físicamente y un entrenamiento mental para ganar más confianza".

Disciplina y liderazgo, características del buen entrenador

La propia Andrea Fuentes, doble medallista en Londres2012, reconoció tras este escándalo que la 'sincro' "no es para todos porque es muy duro" y que, aunque la disciplina es férrea, la asumen "con consentimiento" en los entrenos y "no tenemos a maltratadores empujándonos al vacío".
Su compañera de equipo, Thaïs Fernández, también admitió que les piden "máxima exigencia" pero que es necesaria para "llevar a un grupo de diez o doce chicas".
Un buen entrenador debe ser un líder y disciplinado
Así Tarrés ha conseguido 55 medallas en 15 años, y es que los psicólogos deportivos creen que, con independencia del método de trabajo, un buen entrenador debe ser un líder y muy disciplinado.
"Los buenos entrenadores tienen que ser muy disciplinados, pero con un criterio, exigiendo poco a poco y marcando metas alcanzables a corto plazo que se irán ampliando con el tiempo", asegura Cubeiro, quien cree que Tarrés ha conseguido así que la sincronizada española sea una de las más laureadas del mundo.
Además, según Paola Duchen, psicoanalista y psicóloga deportiva, un técnico "no debe ser ni tan amigo ni tan dictador. Debe tener ley y dotes de mando cuando está entrenando y fuera de esa faceta puede mostrarse más cercano". "Desde la disciplina debe permitir que los jugadores sean los protagonistas. Saber cuando motivar, animar ypor supuesto saber escuchar", añade Duchen.

Alejandra Koeneke, psicóloga de Áncora Gabinete de Psicología, insiste en esta idea y afirma que un entrenador "debe ser estricto pero no vejatorio". Koeneke, que jugó en un equipo de voleibol durante su juventud, cree que es mejor tener un técnico disciplinario y firme "porque a los blandos nos los comíamos con patatas".

"El entrenador no debe ser un colega"

Asimismo, todos estos expertos coinciden al señalar que el entrenador no debe ser amigo de sus pupilos.
"Puede ser cercano y que se ponga en el lugar de sus deportistas, que sepa motivarles, pero nunca ser su amigo, porque a los amigos lo elige uno y no te vienen impuestos", insiste Paola Duchen.
Además, como remarca Cubeiro, el entrenador siempre debe mantener cierta distancia porque es el responsable último de lo que ocurra con el equipo.
"No puede ser un colega porque en última instancia el entrenador siempre tendrá que tomar decisiones, que pueden no gustar a los pupilos, aunque sí puede tener una relación cercana", afirma. "En general, el buen entrenador es el que aporta confianza y compromiso, las dos características imprescindibles en un buen líder", agrega.

Comunicación para evitar problemas similares en el futuro

Por otro lado, y para evitar que situaciones de este tipo se vuelvan a producir, los expertos consideran que lo mejor es hablar.
Según Carlos Fernández, médico psicoanalista especializado en dirección deportiva, el gran problema en la natación sincronizada española no son los métodos utilizados sino "la falta de comunicación entre los directivos, técnicos y deportistas de la federación".
Una frase tonta se guarda en el interior y termina explotando
"Los responsables son las tres partes porque no se puede permitir que una federación tan laureada como esta quede manchada por estas sombras al no haberlo hablado entre todos", afirma.
"Lo que puede ser una frase tonta o una provocación buscando una reacción de un técnico, la otra persona lo recibe con una mala cara. Lo guarda en silencio en su interior y eso se va quedando en el inconsciente hasta que termina explotando como ha ocurrido ahora", explica.
En este sentido, Carlos Fernández apuesta por el diálogo para solucionar los problemas que puedan surgir en la natación sincronizada o en cualquier otro deporte de élite.
"No hay que tener miedo a callar, a que me despidan, a que no cuenten conmigo. Lo mejor es hablarlo, interpretarlo entre todos los implicados y de esa manera el problema se diluye", indica.
A los deportistas también les deben enseñar a denunciar, protestar y negar
Además, según Fernández, a los deportistas de élite no solo se les debe formar en la práctica deportiva sino también en el resto de disciplinas a las que se tendrán que enfrentar.
"Hemos querido conseguir sirenas y ese es un problema. El deporte no puede estar carente de palabra y ser solo músculo. A estos jóvenes tienen que aprender a hablar, a comunicar ante los medios, a denunciar, a protestar, a negar… es decir, a todo lo que se enfrentarán en su vida", afirma Fernández.
Y por último, insiste en que debemos "despersonalizar y no juzgar a Anna Tarrés", y quedarse con los ejemplos positivos.
"Tener a gente como Gemma Mengual es un ejemplo, un modelo que ayuda a otras niñas a cuidarse, estudiar, pelear por lo que quieren… y eso es lo positivo y lo que debemos sacar de esos éxitos del deporte", concluye.
fuente: RTVE
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Psicología del Deporte: La agresión en el deporte

El deporte es una distracción donde parte de su sometido es evadirse de larealidad y sumergirse en una creación donde se cambia el principio de realidad por el principio de placer, de la diversión, del juego. Es una válvula de escape donde el movimiento nos conecta con el placer de la buena jugada que genera satisfacción. La conducta humana siempre está motivada, bien por deseos, necesidades, metas y objetivos. En el deporte pueden ser de realización, aprobación social, poder y dominio, agresión, éxito o reconocimiento, adquisición de habilidades, superación personal, temor al fracaso, competir, etc.

El hombre está delimitado en su actuar por medio de las leyes que impone la cultura; lo que se puede y lo que está prohibido, y en el deporte por medio de sus normas y reglamentos. Estas reglas son las que limitan los instintos del ser humano. Son los que nos dan una identidad y nos definen como jugadores y como personas haciéndonos respetar, pero al mismo tiempo, respetando al compañero y al rival que está al lado nuestro.  El ambiente que rodea a ciertos deportes es de naturaleza agresiva y considerada como violentos y de contacto, especialmente el que se realiza en equipo donde su naturaleza grupal, promueve el aumento de los niveles normales de violencia.

En la búsqueda del éxito deseado muchas veces los jugadores luchan con toda fuerza e intensidad al límite de sus capacidades; se presionan, se golpean y se agreden de forma brusca en la búsqueda del objetivo de juego. En esas situaciones, el jugador entra en contacto con sus más fuertes emociones como la ira y el enojo, las que promueven un comportamiento agresivo ante experiencias de provocación, venganza, frustración o estímulos que son tomados como favoritismos o injustas sanciones.

Dentro del deporte encontramos dos clases de agresión: la hostil y la instrumental. En la agresión hostil el objetivo es infligir algún daño a su contrincante con el puño, el codo, el pié, etc., con el fin de obtener más fácil la victoria. En la agresión instrumental su meta es conseguir algún objetivo gracias a la agresión, por ejemplo, "el jugar sucio". La mayoría de la agresiones en el deporte son instrumentales, como cuando un jugador golpea y tira a su oponente ante un dudoso tackle, o le produce cierta incomodidad en un line o un ruck.
La agresividad puede canalizarse de distintas formas Getty Images
Esto no implica que tanto una como la otra no sean conductas violentas. Lo que las diferencia es que son de naturaleza distinta, por lo que debe tenerse en cuentadiferentes estrategias para eliminarla. En el caso de un jugador en el cual no existe intención de realizar daño al rival, sino que prevalece una alta motivación por lograr un objetivo, no se considera un acto de agresión, sino más bien una conducta de asertividad. Esta sutil diferencia se encuentra donde la "intención de dominar" prevalece sobre "la de agredir". Las causas por las que se produce la agresión pueden ser diferentes de acuerdo a que su justificación sea tenida en cuenta desde las diferentes disciplinas: la educación, la sociología, el deporte en sí mismo, etc.

Desde la psicología pensamos que casi siempre la agresión es producto de lafrustración. Las personas con tendencia a la ira, el enojo y la agresión, son sujetos vulnerables y con una autoestima frágil, sumamente sensibles a los fracasos y los desaires. Viven continuamente defendiéndose del medio y reaccionan a las ofensas con una explosiva furia o rabia. La frustración es un estado que se produce en el deporte cuando los resultados de la ejecución quedan por debajo de lo esperado, es decir, cuando no se cumplen los objetivos propuestos.

El modo en que se vive el fracaso en el deporte está relacionado con la autoestima, el sentimiento de sí y la fortaleza del Yo, a la aptitud para soportar el bloqueo, la agresión y la irritación ante la presión. De acuerdo con el psicólogo Edgar Vinacke, la frustración "significa bloqueo de una persona en su camino hacia la meta.  Es un sentimiento de fastidio, desamparo, ira u otro estado debido a la incapacidad de lograr un objetivo". La frustración es parte de la vida. No podemos evitarla, pero si podemos aprender a manejarla y a superarla.

¿Cuáles son las ventajas de no aceptar los límites del deporte? Todos tenemos una inclinación a evitar el dolor, a conectarnos con sentimientos que pudieranlastimarnos. El cambio empieza por reconocer qué es lo que te lleva siempre a reaccionar de la misma manera. Si lo pensás bien, tenés otras alternativas en juego. La agresividad es una máscara que encubre otros sentimientos que no has podido enfrentar y que utilizás como defensa para distraerte de su origen. La agresión te hace sentir que te podés defender de esas emociones, te da una identidad de lo que te gustaría ser, pero que solo lográs por medio de esa actitud. Antes de laagresividad hay una sensación de miedo que te lleva a defenderte. ¿De qué?

No sigas escapando de tus emociones. Probablemente te sirvieron en el pasado pero actualmente solamente te producen inconvenientes. Jugá con pasión, actitud, coraje, con asertividad, no con agresividad. ¿Cuál es la diferencia entre ser agresivo y asertivo? Te dejo esta pregunta para que la pienses, saques tus conclusiones y decidas cómo seguir. La solución existe.

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